PROLOGUE
PROLOGUE
Un mensaje parpadeó en la pantalla de Damian. Fue conciso, casi exigente. “Es fácil”.
Miró hacia arriba, luego volvió al teléfono. Otro mensaje llegó de inmediato. “Tengo tu espalda, tienes la mía. Seré tus ojos, y tú serás mía”.
Las palabras se sintieron... calculadas. Una oferta, no una conversación. Damian vaciló y luego escribió una respuesta. “Tú me atacas, yo te ataco”.
La respuesta fue instantánea. “Es así de simple. ¿Qué dices, amigo?”
Damian trazó las líneas del mensaje con un dedo. No reconoció el número, la fuente de los textos permaneció desconocida. Sin embargo, la invitación, o tal vez la demanda, mantuvo un extraño atractivo..
Los mensajes continuaron, un flujo constante de información fragmentada, observaciones y peticiones. Hablaban todos los días, hasta altas horas de la noche, compartiendo fragmentos de sus vidas. Damian se vio atraído a un mundo que no sabía que existía, un mundo tejido con sombras y promesas veladas..
No fue la información lo que lo cautivó, sino la intensidad de la conexión. Un calor extraño y desagradable comenzó a florecer dentro de él, un sentimiento que trató desesperadamente de ignorar. Fue un amor construido sobre el secreto y la manipulación..
Pero con cada mensaje, cada confianza compartida, llegaba una sutil e insidiosa ambigedad. Estaba recibiendo señales mezcladas, un tira y afloja entre la intimidad y el desapego. Los mensajes estaban mezclados con toques de afecto, pero siempre ensombrecidos por una corriente subterránea de algo frío y calculador. Damián estaba cayendo, y no estaba seguro de si lo estaban llevando a la salvación o a una trampa..