Taehyung sorbió su café, una risa escapó mientras Jimin contaba una historia.
—Oye, hoy te mudas, ¿verdad? —preguntó Jimin, removiendo su propia cafetera y fijando la mirada en Taehyung—. ¿Estás emocionado?
Taehyung asintió. —Es un poco así. Y un poco nervioso. No mencionaron compañero de cuarto hasta hoy, así que es un poco tarde para dudar ahora. —Jimin asintió en acuerdo, terminando rápidamente su café y luego moviendo la lengua con una maniobra juguetona.
—It's that —dijo él, con la lengua todavía extendida.
“Pequeño mochi”, dijo Taehyung riendo y dándole una palmadita suave en la cabeza a Jimin. Las mejillas de Jimin se sonrojaron con un tono delicado rosa, aunque Taehyung atribuyó ese color al calor del café.
—Oh, diablos —dijo Taehyung, mirando la hora en su pantalla de teléfono. Se echó el bolso al hombro y se levantó—. Te veo luego, Jimin.
Jimin ofreció una sonrisa nostálgica mientras Taehyung se marchaba.
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Taehyung jaló su maleta detrás de él, acercándose a la casa.
“Debe estar aquí ya”, murmuró para sí mismo, notando un coche negro estacionado afuera junto con varias cajas de mudanza.
Subió al porche con su maleta, intentando calmar el frenético latido de su corazón.
*Calma, Taehyung.* Solo era otra persona—
No había anticipado que la puerta se abriera cuando se acercaba.
Y no esperaba ver a *Jeon Jungkook*, el hombre que le había destrozado el corazón cuatro años atrás en el último día de escuela.
El mismo hombre que había declarado su amor un día y le dio una repulsiva negativa al siguiente.
La frialdad en sus ojos ese día había sido absoluta, sin remordimiento.
Le daba miedo a Taehyung considerar cuánto podría cambiar en un solo día. Cuán profundamente una persona podía transformarlo.
Sin embargo, allí estaba Jungkook de pie, con los ojos llenos de lágrimas. Su voz temblaba mientras pronunciaba suavemente el nombre de Taehyung.
—T-Tae. —dijo ella con voz temblorosa.
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