La resolución de los pícaros

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Introducción

El nombre “Dreamlanders” les fue dado por otros, una etiqueta desdeñosa, llamándolos “Rogues”. Pero los Dreamlanders lo abrazaron, porque hablaba de su creencia central. No habían buscado deshonestidad o anarquía; simplemente se habían encontrado en desacuerdo con los rígidos principios de la manada de Alpha..

No habían roto las reglas por el bien de la rebelión, sino porque esas reglas sofocaban sus derechos. Los Dreamlanders creían en una libertad que su vieja manada negaba. Esta convicción llevó al destierro, empujándolos al margen de la sociedad, transformando a los forasteros en un nuevo tipo de manada.

Construyeron su propia comunidad, llamándola “Dreamland”, un lugar de fuerza y autonomía. Si bien sus reglas eran más flexibles que las de las manadas tradicionales, su Alpha, Hazel Larson, mantuvo un control firme. Los Dreamlanders se vieron a sí mismos como una prueba viviente de que los sueños podrían manifestarse en realidad..

Hazel Larson, nieta de los Dreamlanders originales, era decidida, fuerte y ferozmente protectora de su manada. Nunca se echó atrás de una pelea, pero su terquedad y determinación fueron alimentadas por un compromiso inquebrantable con su pueblo..

Dos años después de su decimoctavo cumpleaños, Hazel no había conocido a su compañero. Ella sabía que él no estaba entre los Dreamlanders, ya había sentido su presencia. Su peor temor estaba echando raíces: él era un forastero, un humano tal vez, o un licántropo de un paquete que operaba según diferentes reglas. Este miedo la perseguía diariamente, pero ella ya había tomado su decisión. Ella lo rechazaría..

Ella no abandonaría la manada que su familia había construido durante años de dificultades. Como Alpha, no podía tomar decisiones egoístas que pondrían en peligro su futuro. Su deber estaba con su gente, y se negó a arriesgar su seguridad por deseos personales..

Quinton Porter, sin embargo, haría cualquier cosa por su compañero. Sentía una pieza faltante dentro de él, un vacío que solo su otra mitad podría llenar. Protegería a su manada ferozmente, pero el bienestar de su compañero reemplazó a todo lo demás..

Quinton asumió que su pareja pertenecía a otra manada, a menos que, imposiblemente, ella fuera humana. Él era un líder, y necesitaba proyectar un aura de intimidación. La estabilidad de la manada dependía de ello. Quinton era el Alfa ciento octavo de Dustfall, siguiendo los pasos de un padre cuyo liderazgo se había convertido en legendario..

No quería fallarle a su manada..

Quinton había idolatrado a su padre toda su vida, anhelando asumir su papel. Pero el liderazgo era mucho más que emitir órdenes. Era papeleo, decisiones angustiosas y una planificación meticulosa. Era un flujo interminable de responsabilidad. Era, simplemente, parte de la descripción del trabajo..